# El bérguer y el pobre

De los Cuentos (Sipurei Maasiyot) de Rabí Najman de Breslev

מקור: https://rabenu.app/books/el-berguer-y-el-pobre/

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## El bérguer y el pobre

El *bérguer* y el pobre

He aquí un relato. Había una vez un *bérguer*¹ que era eminentemente rico, y que poseía hartos numerosos negocios y etcétera. Sus *vekslein *y *briv*² rodaban por el mundo entero, y contaba con toda prosperidad. Y debajo de él vivía un pobre, quien era enormemente pobre, y él contaba con todo lo contrario de ese rico *bérguer*. Y ambos carecían de hijos: ni el uno tenía hijos ni tampoco el otro. Una vez soñó el *bérguer *que le venían personas a embalar paquetes, o sea ´´*paquín´´, *y les preguntó: ´´¿Qué hacéis?´´. ´´Llevar todo al pobre aquel´´ - le contestaron. Y él se afligió en demasía por querer ellos llevarse toda la riqueza de su casa y entregársela al pobre, mas, no podía enojarse con ellos, porque eran varios. Y ellos embalaron paquetes de todo lo que tenía, de todas sus mercancías, sus riquezas y sus pertenencias, llevándose completamente todo a la casa del pobre aquel, sin dejar nada en su casa - solo las paredes vacías. Y él se afligió en demasía, y entonces despertó, notando que había sido un sueño. Sin embargo, aún al ver que había sido un sueño, y que gracias a Dios todo se hallaba con él, le aturdía mucho el corazón, y lo de aquel sueño le afligía en demasía, sin podérsele salir de la mente.

Y al pobre aquel y a su pareja, él solía respaldarles y darles donaciones. Y ahora tras el sueño les cedió más respaldo aún, pero ahora bien, cada vez que venían a su casa se le cambiaba el rostro, y se atemorizaba de ellos a razón del sueño que venía en su memoria. Y ellos, el pobre y su mujer, solían visitarle en ocasiones con frecuencia, entrando y saliendo cada vez. Una vez le vino la mujer del pobre, y él le donó lo que le donó. Y se le cambió todo el aspecto, atemorizándose y pasmándose mucho. Le preguntó aquella pobra: ´´Le pido disculpas, mas dígame: ¿por qué cada vez que venimos a su casa cambia tanto su rostro?´´. Y él se lo contó, diciéndole que había soñado tal sueño, y que desde ese día le aturdía mucho el corazón. Replicó ella: ´´¿Acaso avino el sueño en tal y tal noche (que ella decía)?´´. Y él contestó: ´´Sí. Y ¿qué hay con eso?´´. Respondió ella: ´´Aquella noche soñé yo también, que era una gran rica, y que venían personas a mi casa que embalaban paquetes. Y les pregunté: ´¿A dónde os lo lleváis?´, y respondieron: ´Al pobre aquel´ (o sea al *bérguer *aquel, al que ahora llamaban pobre). Por tanto no has de prestarle al sueño atención, porque todos soñamos sueños´´. Al oír él el sueño de ella, se atemorizó y se pasmó más aún ahora, pues, al parecer así iba a ser; que todas sus riquezas y pertenencias serían llevadas al pobre, y que la escasez de este se le traería a él. Y se atemorizó en demasía.

Cierta vez, viajó la mujer del *bérguer *en carruajes a pasear, y se llevó a sus amigas con ella. Así mismo se llevó a la mujer del pobre, y viajaron a pasear. Repentinamente pasó un escolta – un señor (al que se llama *yedniral*), junto con su escolta – y ellas se apartaron hacia el costado del camino debido a él. Entonces él traspasó, viendo que viajaban mujeres. Y mandó que sacaran una de esas mujeres que habían viajado a pasear, y fueron y sacaron a la mujer del pobre. Y se la llevaron en el carruaje del *yedniral*, y se marcharon con ella. Claramente no se podía traerla de vuelta, habiéndose ella marchado hacia allá, por supuesto que al tratarse de un escolta; de un yedniral y sus escoltas. Y él se la llevó y viajó con ella a su país, y como era temerosa de Dios, no quiso escucharle en nada, y lloraba en exceso. La solicitaban y la seducían, pero era altamente temerosa de Dios. Y ellas [la mujer del *bérguer* y sus amigas], volvieron a casa del paseo, y así se hizo saber que la pobra había sido llevada. Y el pobre se acongojaba, lloraba y se amargaba en demasía en todo momento por causa de su mujer. Cierta vez el *bérguer *pasó ante su casa, oyéndolo llorar y amargarse en demasía, y entonces entró y le preguntó: ´´¿Por qué te amargas y lloras tanto?´´. Y él contestó: ´´¿Cómo no voy a llorar, al quedar yo sin nada? Algunos quedan con sus riquezas o sus hijos, mas yo, no cuento con nada, e incluso a mi mujer se me la llevaron. Y bien, ¿qué me queda?´´.

Y el *bérguer* se compadeció de corazón con el pobre, y se apiadó de él en demasía a causa de la gran amargura que observó en él. Y fue y efectuó un acto temerario, lo cual verdaderamente se trataba de una locura, al ir y preguntar en qué país vivía aquel *yedniral*, y viajar allí. Y él efectuó un acto temerario en exceso, yendo a la casa del *yedniral. *Allí habían ´´*vajín*´´³, y él, dada su gran temeridad en demasía, se pasmó y se lanzó con gran temeridad, sin prestarles nada de atención. Entonces ellos también se atemorizaron, y se pasmaron en exceso, al ver a alguien que les venía de repente con tanta temeridad. ´´¿De dónde vino éste aquí?´´ - se atemorizaron. Y por causa del temor le dejaron todos los *vajín *acceder, y él los traspasó a todos, hasta entrar a la casa del *yedniral*, en donde ella se hallaba acostada. Y vino y la despertó, diciéndole: ´´¡Vámonos!´´. Y ella se atemorizó al verlo. Le dijo él: ´´Ven conmigo ahora´´. Y fue con él, y traspasaron todos los *vajín *de nuevo hasta salir. Y él prontamente se atemorizó, recordando haber hecho un acto como tal, y comprendió que indudablemente se iba a formar un alboroto enseguida. Y así fue, que enseguida se formó un gran alboroto en donde el *yerdinal*. Así pues fue a ocultarse en un hoyo, el cual tenía aguas pluviales, hasta que pasara el alboroto, y permaneció ahí durante dos días con ella. Y la mujer, observó el gran sacrificio de él por ella, como bien los infortunios que sufría por ella, y juró por Dios, que en caso de que algún día tuviera ventura, en caso de que tuviera alguna grandeza o prosperidad, que estas jamás no se le rehusarían [a él]. Y que, si quisiera él llevarse toda su prosperidad y su grandeza [de ella], volviendo ella a quedar como había estado antes, que ello no se le impidiera hacer. Mas - ¿cómo es que se hallaría un testigo ahí? - Y tomó el hoyo como testigo. Después de dos días él salió con ella de ahí, y avanzó hacia adelante. Y fue andando con ella más y más adelante, hasta comprender que en ese lugar lo estaban buscando también. Y anduvo más, y fue a esconderse con ella en un *mikve*. Y ella rememoró nuevamente su gran sacrificio, y el infortunio que sufría por ella, y juró lo mismo otra vez, tomando el *mikve *como testigo. Se quedaron ahí así mismo unos dos días, y luego salieron y avanzaron adelante. Así ocurrió unas cuantas veces; que se escondió él con ella en otros lugares semejantes a los previos, o sea en siete lugares con agua. Y estos fueron: el hoyo, el *mikve*, unos lagos, un manantial, unos arroyos, unos ríos y los mares. Y en cada lugar de estos donde se escondían, ella rememoraba su gran sacrificio e infortunio por ella, y le juraba lo dicho, tomando tal lugar como testigo. Así pues, fueron andando y escondiéndose cada vez en uno de aquellos escondites, hasta que al final llegaron al mar. Cuando llegaron al mar, al ser él un gran comerciante que conocía las vías marítimas, se enfiló⁴ hacia su país, traspasando el camino, hasta que llegó a casa junto con la mujer del pobre. Y se la devolvió al pobre. Y hubo una gran alegría allí.

Y el *bérguer*, en retribución por haber hecho tal acto, como bien haberle hecho frente a la prueba con ella, fue agraciado y le nació ese año un hijo varón. Asimismo ella, la mujer del pobre, en retribución por haberle hecho frente a tal prueba con el *yedniral*, y además con él, fue también recompensada y dio a luz una hembra. Y esta era de bello semblante en demasía, de una manera que en nada se trataba de humana, pues, entre los humanos no se halla belleza alguna como tal. Y decía la gente: ´´Ojalá vaya a crecer´´ - pues costaría que creciera una alhaja como aquella, porque su belleza y esplendor eran eminentes en demasía, sin que se les hallara semejantes en el mundo entero. Y la gente venía y entraba a verla, pasmándose en exceso de su magna belleza, la cual era eminente en demasía, y le regalaban hartos regalos de tanto afecto. Y así se le fueron dando regalos, hasta que el pobre enriqueció. Y al *bérguer *se le ocurrió enlazarse [casar a los hijos] con él, dada la gran belleza de su hija, cual era una novedad, y se dijo: ´´Quizás sea esto el sentido del sueño´´ - que llevaran lo suyo al pobre y lo del pobre a él, es decir, que se enlazaran los dos y se conjuntaran mediante el enlace. Cierta vez le vino la mujer del pobre, y él le contó su idea; que quería enlazarse con ella, y que así el sueño aquel se haría realidad. Le respondió ella: ´´Yo también tuve esa idea, pero no tuve la osadía de hablar de ello; de enlazarme con usted, mas si lo desea, claramente estoy dispuesta, y no se lo impediré, pues ya había yo jurado que todo mi bien y mi prosperidad jamás se le rehusarían´´. Y el hijo y la hija aquellos estudiaban ambos en la misma clase, y aprendían lenguas y todo lo demás. Y a la hija la venían a ver, al tratarse ella de tan grande novedad, y le iban regalando regalos hasta que el pobre enriqueció. Y venían nobles a verla, y ella les caía muy en gracia. Su belleza se trataba de una magna novedad entre ellos, pues en nada era humana, y dada su gran eminente hermosura, pensaron en enlazarse con el pobre aquel, y hubo un noble que tenía un hijo que deseaba casarse con ella. Sin embargo, no les era conveniente el casamiento con alguien así, y por lo tanto debieron ver cómo promover que ese hombre se engrandeciera. Así pues, promovieron que trabajara en donde el emperador, e inicialmente se convirtió en ´´*prapirtshik*´´⁵. Luego fue ascendiendo más y más arriba, porque ellos promovían que se elevara él aprisa, haciendo que avanzara rápidamente de grado a grado, hasta que finalmente se convirtió en *yedniral*⁶. Y los nobles anhelaban enlazarse con él, mas todos se lanzaban a ello. Es más, habían sido varios los que habían acudido a ello al dedicarse a elevarle, y en todo caso, ningún casamiento le sería posible por razón del *bérguer*, dado que ya se había hablado de enlazarse con el mismo. Y ese pobre, quien se había convertido en *yedniral*, iba adquiriendo más y más éxito, y el emperador lo mandaba a las guerras, y tuvo mucho éxito cada vez. Así pues, lo sublimó más aún hacia arriba, e iba adquiriendo harto éxito, hasta que falleció el emperador, y concluyeron todos los paisanos que se convirtiera él en emperador. Entonces se congregaron todos los nobles, y se pusieron todos de acuerdo en que él sería el emperador. Y se convirtió en emperador, es decir, que aquel pobre se convirtió en el emperador. Y él guerreaba en guerras, teniendo harto éxito, e iba conquistando países. Y fue guerreando, triunfando, conquistando y avanzando, hasta que los demás países concluyeron que se someterían ante él de buena gana, porque vieron su magno éxito - que toda la belleza y la ventura del mundo se hallaban con él. Por lo tanto se congregaron todos los reyes, y se pusieron de acuerdo en que él sería el emperador del mundo entero, y le otorgaron entonces un escrito con letras de oro.

Y este emperador ahora se negaba a enlazarse con el *bérguer*, pues poco conveniente le es a un emperador enlazarse con uno como tal. No obstante su mujer, la emperadora, no dejaba de retener en mente al *bérguer*. Y el emperador vio que no le iba a ser posible realizar enlace alguno, a no ser que fuera con ese *bérguer*, sobre todo porque su mujer se atenía a él en demasía, y por ende caviló sobre qué hacer con él. Al principio determinó sustraerle, y promovió astutamente, como si no fuera a causa suya, que se le causaran pérdidas. Obviamente podía el emperador obrar algo así. Y así se le fueron causando pérdidas y sustracciones, hasta que menguó y se convirtió en un total pobre. Y ella, la emperadora, siempre se atenía a él. Luego vio el emperador que siempre y cuando seguiría existiendo aquel hijo, o sea el hijo del *bérguer*, ningún otro enlace se le iba a hacer posible, y entonces promovió liquidar a tal muchacho del *bérguer*. Caviló sobre cómo liquidarlo, y fue y lo calumnió, y le aplicó jueces. Y los jueces comprendieron que lo que quería el emperador era liquidarle de la faz de la tierra, y por lo tanto decretaron ponerle en un saco y arrojarlo al mar. Y a la emperadora ello hizo doler en exceso el corazón, mas, incluso ella, aún siendo emperadora, no podía hacer nada en contra al emperador. ¿Y qué hizo? Fue y se dirigió a los encargados, quienes eran encargados de arrojarlo al mar, y les vino cayendo ante sus pies, sumamente rogándoles que la hicieran el favor de soltarlo, pues, ¿por qué razón es que merecía morir? Y les demandó intensamente que tomaran otro preso sentenciado a muerte a arrojar al mar, y que a ese muchacho lo soltaran. Efectivamente su demanda repercutió en ellos, y le juraron que lo soltarían. Y así hicieron, y tomaron a otro hombre y lo arrojaron al mar, y a él lo soltaron. Y le dijeron: ´´Márchate´´, y él se marchó. Y ese muchacho, ya contaba con sensatez, y fue y se marchó.

Previamente a esto había ido la emperadora a llamar a su hija, y le había dicho: ´´Hija mía, has de saber que aquel hijo del *bérguer* es tu esposo´´. Y le contó toda aquella historia que le había acaecido, y cómo aquel *bérguer *se había sacrificado por ella como antes mencionado. Cómo había quedado junto con ella en dichos siete lugares, y cómo había ella jurado por Dios que todo su bien jamás se le rehusaría, tomando aquellos siete lugares como testigos (los cuales eran: el hoyo, el *mikve* y etc.). ´´Y ahora tú eres todo mi bien, mi ventura y mi prosperidad, y claro está que eres suya. Pues aquel hijo es tu esposo, mas tu padre por su arrogancia, quiere matarlo en vano. Y yo ya he obrado por salvarle, y he actuado a fin de que lo soltaran. Así pues, has de saber que él es tu esposo, o sea aquel hijo del *bérguer*, y no consientas a nadie más menos él´´. Y ella aceptó lo dicho por su madre en aprobación, pues también era temerosa de Dios, y respondió que por supuesto lo cumpliría. Y fue esta hija y envió al hijo del *bérguer *un escrito a la prisión, diciendo que se atenía a él, y que él era su esposo. Le envió como un *land-cart*⁷, y dibujó en él todos aquellos lugares en donde su madre se había escondido junto con su padre - que eran los siete testigos: hoyo, *mikve* y etc. - dibujando como un hoyo, y un *mikve* y etc., y advirtiéndole en demasía que guardara el escrito rigurosamente. Finalmente firmó abajo.

Luego ocurrió lo dicho; que tomaron los encargados a otro hombre y que a él lo soltaron, y que se marchó. Y él fue discurriendo hasta llegar al mar, y se instaló en una nave, y discurrió por el mar. Entonces vino una gran tormenta que llevó la nave hacia una orilla, en la cual había un desierto, y de lo grande que era la tormenta (que se llama *umpet*) la nave se rompió. Sin embargo, las personas que habían en ella se salvaron, y salieron a tierra firme. Y allí había un desierto, y fue cada cual por su cuenta a buscarse comida, pues a aquel lugar no solían venir las naves al ser desierto, y por eso no esperaban que pasara ninguna nave y se los llevara de vuelta. Así pues, anduvieron por el desierto con el propósito de buscar comida, dispersándose cada cual a otra parte. Y fue nuestro muchacho por el desierto, andando y avanzando, hasta que eventualmente se alejó de la orilla. Entonces quiso volver, mas no lo lograba, y cuanto más lo anhelaba más iba alejándose, hasta ver que ya no le era posible volver, por lo que fue a encaminarse por donde se le ocasionara. Iba andando por el desierto, y poseía un arco en mano, pues se protegía de los animales malignos que habían en el desierto, y halló ciertas cosas para comer. Iba yendo y avanzando hasta que salió del desierto, y luego llegó a un lugar en el que había un espacio libre. Y allí había agua y árboles de frutas alrededor, y él comía de las frutas y bebía del agua. Entonces decidió asentarse allí por el resto de su vida, pues, de otro modo, costoso le sería volver a la población, ¿y quién sabe si hallaría otro lugar como tal en caso de dejarlo y partir? Por lo tanto, decidió asentarse ahí y vivir en ese lugar el resto de su vida, pues bien le convenía, teniendo las frutas a comer y el agua a beber. A veces salía y disparaba con su arco alguna liebre o algún gacel, y así disponía de carne para comer. También pescaba peces, pues habían muy buenos peces ahí dentro del agua. Y él se complació con la idea de pasar ahí el resto de su vida.

Y el emperador aquel, después de haberse hecho el juicio con el hijo del *bérguer* y habiéndose ahora deshecho de él - pues suponía que verdaderamente se había ejecutado contra él la sentencia y que ya no pervivía - ahora podría enlazarse en virtud de su hija. Y empezaron a hablarla de enlaces con rey fulano y rey mengano, y le dispuso el emperador un patio como es digno, y ella se asentó en él. Y se tomó hijas de nobles a serle doncellas, y se asentó ahí. Tocaba instrumentos musicales y todo lo demás, y cada vez que le hablaban de enlaces respondía que no anhelaba palabras, es decir, que no quería que le brindaran el enlace, sino que viniera a presentarse el enlazado mismo. Y ella era altamente diestra en la doctrina del canto. Entonces creó artísticamente un lugar, al que viniera todo enlazado potencial a presentarse frente a ella, y a recitar expresiones de canto, canto de pasión, a manera que recita el apasionado a su enamorada expresiones de cariño. Y venían reyes a enlazarse, y se subían a tal lugar, y recitaba cada uno su propio canto. A algunos les mandaba su contestación por medio de sus doncellas, así mismo en modo de canto y de cariño. A otros cuales le parecían más, les replicaba ella misma alzando su voz en canto, contestándoles con expresiones de cariño también. Y a aquellos que le parecían más aún, se les presentaba en persona mostrando su rostro, y les replicaba con expresiones de canto y de cariño. Mas con todos al final concluía: ´´Pero no te avinieron las aguadas´´. Y no había quien entendiera a qué se refería. Cuando enseñaba su rostro, caían todos de lo bella que era. Algunos se desmallaban y otros enloquecían de amor, a razón de lo eminentemente bella que era en demasía. Y aún así, a pesar de enloquecer y desmallarse, venían reyes a enlazarse con ella. Y a todos les respondía lo dicho.

Y el hijo antes mencionado, es decir, el hijo del *bérguer*, se asentó en el lugar aquel, y se creó un lugar en el que asentarse. Se sentaba ahí, y también él podía tocar y conocía la doctrina del canto. Se escogió árboles aptos a la elaboración de instrumentos musicales, y se fabricó instrumentos musicales de ellos, y de los tendones de los animales se fabricó cuerdas (llamadas ´´*strines´´), *y tocaba y se canturreaba. Tomó el escrito que poseía, que le había enviado la hija del emperador, y canturreaba y tocaba, acordándose de todos los acaecimientos que le habían acontecido; de cómo había su padre sido *bérguer* y etcétera, y cómo ahora yacía aquí. Y fue y tomó el escrito y se hizo una señal en un árbol, y entonces hizo en él un lugar en donde lo ocultó, y se asentó allí por un tiempo. Una vez hubo una gran tormenta, que rompió todos los árboles que se encontraban en ese lugar. Y él luego no pudo reconocer cuál árbol era donde había ocultado el escrito, pues, contaba con la señal para reconocerlo solo cuando habían los árboles estado en pie, mas ahora al haberse estos caído, se había aquel árbol entremezclado entre los demás, los cuales eran numerosos en exceso, por lo que no pudo reconocer cuál árbol era. Tampoco es que se pudiera talar todos los árboles a fin de buscar el escrito, porque eran excesivamente varios. Y él lloraba y se apenaba en demasía por ello, y notó que si seguiría asentado ahí, claramente enloquecería de lo grande que era la pena, la cual le apesadumbraba muchísimo. Por lo tanto, decidió que debía partir más allá, y que le aviniera lo que le aviniese, pues de otro modo tendría sumo peligro, por lo grande que era la pena. Se llevó carne y frutas en su saco, y partió, haciéndose señales en aquel lugar del cual había partido, y fue andando hasta que llegó a una población. Entonces preguntó cuál país era ese, y le contestaron. Y preguntó si se había oído hablar ahí del emperador aquel, y le contestaron: ´´Sí´´. Luego preguntó, si se había oído hablar de su hija la bella de semblante, y le contestaron: ´´Sí, pero no se puede enlazarse con ella y etc.´´. Y como no podía llegar hasta allí [a donde estaba ella], determinó ir al rey de ese país, y le relató todo de corazón; que él era su prometido, y que era por él que ella no quería enlazarse con nadie más, y que, puesto que él no podía llegar allí, le daría [al rey] todas las señales que poseía, o sea las siete aguadas, a fin que fuera ese rey allí y se enlazara con ella, y a él le diera dinero a cambio. Y ese rey percibió que él decía la verdad, pues no era algo que podía inventarse, y se complació con la idea. No obstante, meditó que si se encontraría ese muchacho ahí a hora de traerla [a la bella de semblante], ello no le convendría. La idea de matarlo le resultaba difícil, pues ¿cómo es que podría morir a cambio del favor que le había hecho?, y, por ende, decidió expulsarlo hacia doscientas leguas de lejanía. Eso le afligió mucho al hijo aquel; que a cambio de haberle hecho tal merced él le expulsara, y fue nuevamente a otro rey, y le contó lo también mismo, cediéndole las señales. Y a este segundo rey le añadió una señal de más, y le mandó y apresuró a que viajara en seguida, por si quizás pudiera adelantar al anterior, e incluso en caso que no – él tenía una señal más. Y el segundo rey entonces meditó lo mismo que el primero, y expulsó también a ese hijo hacia doscientas leguas de lejanía. Y él se afligió de nuevo, y se dirigió al tercer rey, y a este tercero le cedió más señales que eran plenamente evidentes. Luego fue el primer rey, y a continuación viajo y llegó ahí, a donde se hallaba la hija del emperador, y compuso un canto, intercalando en él conforme a tal doctrina todos aquellos lugares, o sea los siete testigos. Sin embargo, de conformidad al [la doctrina del] canto, acaeció que no los dispuso en orden, los lugares aquellos, pues así se le había dado conforme a la doctrina del canto. Y llegó él a aquel lugar, y pronunció el canto.

Al oír la hija del emperador los lugares aquellos, ella se sorprendió, pareciéndole que ése debía ser su cónyuge, mas le resultaba extraño el hecho que no los hubiera dispuesto en orden. No obstante pensó: ´´Quizás sea debido a la doctrina de la métrica del canto, que le haya surgido el orden así´´, y concluyó que era él. Entonces le escribió que se habían prometido, y brotaron alegría y alborozo, por habérsele encontrado su cónyuge. Así pues, se comenzó a organizar la boda. Entretanto llegó el segundo rey corriendo, y le dijeron que ella ya estaba prometida, mas él lo ignoró, y dijo que aún así tenía algo a decirle, lo cual por supuesto influiría. Y vino y pronunció su canto, disponiendo todos aquellos lugares en orden, y además proporcionó una señal de más. Le preguntó ella: ´´¿De dónde pues sabe el primero?´´. Y como no le convenía decir la verdad, contestó que no sabía. Y ella se sorprendió en exceso, y quedó pasmada, porque el primero había declamado los lugares también, y, ¿cómo es que se le habrían podido revelar a alguien aquellos signos? De todos modos, le pareció que aquel segundo rey era su cónyuge, dado que vio que había declamado los lugares en orden. Y en cuanto al primero, tal vez habría sido a causa de la doctrina del canto que hubo él surgido con eso, de mencionar los lugares aquellos. Con todo, quedó parada. Y el muchacho aquel al expulsarle el segundo rey también, se afligió y fue al tercero, y le contó también lo mismo, cediéndole incluso más señales que eran plenamente evidentes. Y a este tercero le relató todo de corazón, en torno a que había poseído un escrito en el que estaban dibujados todos aquellos lugares, y le dijo que también los dibujara en una hoja y se la trajera a ella. Y el tercer rey también, meditó lo mismo; que no le convenía traerla al encontrarse el muchacho ahí, y lo expulsó así mismo hacia doscientas leguas de lejanía. Y corrió este tercer rey también allí, o sea a tomarse la bella de semblante, y llegó allí, y le dijeron que ya estaban aquellos dos. Y él, aún así respondió que tenía algo a decir, lo cual por supuesto influiría. Y la gente en nada entendía por qué era que ella consentía a estos más que a los demás. Y el tercer rey, así mismo vino y pronunció su canto, con señales más evidentes, y enseñó el escrito con el dibujo de los lugares. Y ella se atemorizó mucho, mas ya no podía determinar nada, puesto que también el primero le había parecido ser él, y luego el segundo, y por lo tanto dictaminó que no se lo creería más, hasta que le trajeran su mismísimo escrito. Después pensó el muchacho: ´´¿Cuánto más seguiré siendo expulsado más y más allá cada vez?´´, y meditó que iría allí por su cuenta, y que quizás se le daría a él. Iba yendo y rodando hasta que llegó allí, y entonces dijo que tenía algo a decir, y vino y pronunció su canto, y proporcionó incluso más señales más evidentes aún, recordándole que había estudiado con ella en la misma clase y todo lo demás. Y le contó todo: que él había mandado los reyes, y que había ocultado el escrito en el árbol, y todo lo que le había acaecido - mas ella, lo desatendió por completo. Porque también los reyes anteriores claramente habían expuesto señas, al no contar con el escrito. Y reconocerle tampoco es que se podía, porque ya había pasado harto tiempo. Por lo tanto, ella no quiso tratar más con nada de señales hasta que se le trajera el escrito, pues ya había supuesto con certeza que el primero era él, y luego el segundo, y por ello no quiso más. Y el muchacho meditó que no podría permanecer por rato ahí [a razón del emperador que había mandado matarle], por lo que decidió que volvería y regresaría a su lugar: al desierto en donde había estado, y que pasaría allí el resto de su vida. Iba yendo y rodando hacia aquel desierto, y llegó ahí, a ese desierto. Entre tanto y tanto habían pasado unos cuantos años, y el muchacho determinó que se asentaría ahí en el desierto, y que pasaría ahí el resto de su vida. Conforme a sus cálculos respecto a cuánto comprendía la vida humana, determinó que bien convenía pasar ahí el resto de sus días, y se asentó ahí, y comía y etcétera.

Y en el mar había un asesino, que oyó que se encontraba dicha bella de semblante en la realidad. Y pensó atraparla, a pesar de que no la necesitaba, porque era eunuco. Solo deseaba atraparla para vendérsela a algún rey, y tomarse una gran fortuna a cambio. Así pues, empezó a obrar en ello. Y como los asesinos son descuidados, él descuidó de sí mismo: si lo lograría lo lograría y si no no, pues nada tenía que perder, porque era descuidado como costumbre de los asesinos. Y fue este asesino y compró numerosas mercancías en demasía, de muy eminente numerosidad. También fabricó pájaros de oro, que estaban tan artísticamente hechos hasta parecer vivientes (*natirlij*), y además fabricó espigas de oro. Y los pájaros, se hallaban situados encima de las espigas, cosa que parecía ser una novedad; el hallarse los pájaros sobre las espigas sin que estas se rompieran, porque los pájaros eran grandes y por eso era algo que causaba extrañeza. Asimismo, efectuó mañosamente que pareciera que cantaran - uno percutía y trinaba con su lengua (que se llama *geknakt*), otro gorgoriteaba con la boca (que se llama *gueshvishtshet) *y otro gorjeaba. Y todo estaba hecho mañosamente, pues, ahí en un cuarto que había en la nave por detrás de los pájaros, habían personas, que eran las que generaban todo aquello. Y parecía que los pájaros mismos eran lo que cantaban, porque estaban artísticamente hechos con *dratín*⁸, hasta parecer que ellos mismos eran los que emitían esos sonidos. Y el asesino viajó con todo aquello al país en donde se encontraba la hija del emperador. Llegó a la ciudad en la que ella estaba, y se paró con su nave en el mar, descolgando el *hankeres⁹ *y anclándolo (*guiankert*), y se hizo pasar por un gran comerciante. Y la gente entraba y venía a comprarle varias y valiosas mercancías, y él permaneció ahí por un tiempo; poco más de un cuarto de año. Iba la gente portando bellas mercancías que se había comprado de él, hasta que la hija del emperador, deseó también comprárselas. Entonces le mandó a decir que le trajera mercancías, y él le mandó a decir que no precisaba de ello; de llevar las mercancías a casa del comprador - aún al ser ella la hija del emperador - y que quien necesitara mercancías que viniera a él, pues nadie podía obligar el comerciante a eso. Así pues, determinó la hija del emperador ir a él. Y ella solía cubrirse el rostro al andar por el mercado, a fin que no la miraran, pues podrían caer las personas por su belleza como mencionado antes, y por tanto se cubría el rostro. Y fue la hija del emperador y se cubrió el rostro, y se llevó a sus doncellas con ella, y una escolta (que se llama *vaj*) fue tras ella. Y vino a aquel comerciante, o sea al asesino que se hacía pasar por comerciante, y le compró mercancías, y se fue. Le dijo el comerciante: ´´Si vendrás otra vez, te mostraré otras cosas más bellas aún, que son muy maravillosas´´, y ella volvió a su hogar. Luego volvió a comprar otra vez, y se marchó. Y ese asesino permaneció ahí durante un tiempo, por medio del cual la hija del emperador empezó soler visitarle con frecuencia, entrando y saliendo cada vez. Una vez le vino, y fue él a abrirle el cuarto en donde estaban los pájaros de oro y lo demás, y vio ella, que se trataba de una novedad maravillosa. Entonces los demás, o sea la escolta, también quisieron entrar, mas él dijo: ´´No no. Esto no se lo enseño a nadie, solo a ti por ser la hija del emperador. Pero a los demás no quiero´´. Por tanto entró ella sola, y él también accedió al cuarto. Luego cerró la puerta e hizo nada mas y nada menos que tomar un saco y meterla en él contra su voluntad. Y la desvistió, y vistió a un *matras*¹⁰ con su vestimenta, y cubrió a este el rostro, y lo empujó afuera diciéndole: ´´ándate´´. Y ese *matras *en nada sabía qué era lo que se le había hecho, y al salir afuera, estando su rostro cubierto y sin haberse percatado la escolta, empezaron ellos inmediatamente a andar junto a él, creyendo que él era la hija del emperador. Y él, o sea el *matras*, andaba con la escolta que lo encaminaba, sin saber dónde se encontraba, hasta que llegó allí; al cuarto en donde se asentaba la hija del emperador. Entonces desvelaron su rostro y vieron que era un *matras*, y se formó un gran alboroto. Y a él bien le* *golpetearon en la cara y lo empujaron, pues a fin de cuentas, no era culpable, porque no sabía nada.

Y el asesino tomó la hija del emperador, sabiendo que por supuesto lo iban a perseguir. Entonces se retiró de la nave, y fue a ocultarse con ella en un hoyo que tenía aguas pluviales, hasta que pasara el alboroto. Y a los *matrasin*¹¹ de la nave les mandó que cortaran el *hankeres*¹² de inmediato, y que huyeran enseguida, pues claramente los iban a perseguir, y sin duda no dispararían a la nave a razón de la hija del emperador, porque supondrían que ella estaría ahí. ´´Solo que os persigan, y por tanto huid de inmediato. Y si os alcanzan que os alcancen, ¿qué hay con ello?´´ - les dijo como costumbre de los asesinos que se descuidan por completo. Y así fue que se formó un alboroto, e inmediatamente los persiguieron, mas no la encontraron ahí. Y el asesino se escondió junto con ella en un hoyo de aguas pluviales, y quedaron ahí parados. Y él la asustaba con el propósito de que no gritara, a fin de que no lo oyera la gente. Y le decía: ´´Yo me he sacrificado por atraparte, y si te pierdo, de nada me valdrá mi vida. Dado que ya estás en mis manos, si te pierdo y se te me rehúsas, no me valdrá mi vida nada de nada. Por eso si gritas te estrangularé, y a mí me avendrá lo que sea, porque en mis ojos, yo no valgo nada´´. Y ella se espantó de él, es decir, que la hija del emperador temía gritar debido al pavor del asesino. Luego él salió con ella de ahí, y la encaminó por la ciudad, e iban yendo y andando hasta llegar a otro lugar, y comprendió que ahí también lo estaban buscando. Entonces volvió a esconderse con ella, esta vez en un *mikve*, y de tal modo salió y volvió a esconderse con ella en otros lugares, hasta esconderse en todos los siete lugares en los cuales se había escondido el *bérguer *con su madre - que eran los siete testigos, o sea los siete tipos de agua, que eran el hoyo, el *mikve*, el manantial y etcétera - hasta que finalmente llegó al mar. Consecuentemente intentó hallar una nave al menos pequeña de pescadores, con el propósito de discurrir con ella, y halló una nave, y prendió a la hija del emperador. Y como era eunuco no la necesitaba, mas quería vendérsela a algún rey, y por tanto temía que se la agarraran. Así pues, fue y la vistió con vestimenta de *matras*, por lo cual parecía ser varón, y entonces discurrió con él por el mar. De aquí en adelante hablaremos de la hija del emperador en masculino, pues así lo contó nuestro Rebe Z´´L, dado a que el asesino, la había vestido como varón. Ulteriormente vino una tormenta que llevó la nave a la orilla y la rompió, y llegaron ellos a tal orilla, que era aquel desierto, en el que estaba el muchacho aquel. Cuando llegaron ahí, al ser el bandolero diestro en el andar de los caminos, supo que no llegaban ahí las naves, al ser ese un desierto, y por ende no temió más de nadie. Entonces la soltó y anduvieron a buscar comida, el asesino y la hija del emperador, yendo el uno por allí y el otro por allá, y él se alejó del bandolero. Y el bandolero iba caminando hasta ver que ya no se hallaba ella con él, y comenzó a gritarle, mas ella determinó que no contestaría, porque se dijo: ´´Puesto que acabaré siendo vendida, ¿por qué he de contestarle? Y si me encuentra, le diré que no lo oí. De todas formas no me quiere matar, porque tiene que venderme´´. Por lo tanto no le contestó, y avanzo más allá. Y él, el bandolero, la buscó por todos lados sin hallarla, y fue más allá y no la encontró. Presumiblemente acabó comido por animales malignos. Y ella anduvo más y más allá y encontró algo de comer. Y anduvo hasta que llegó al lugar, en el que se asentaba el muchacho. Como le habían [a ella] abundado los pelos, y también iba vestida como varón, (con vestimenta de *matras*), no se reconocieron el uno al otro, y a su llegada él se alegró, por el hecho de haber venido otra persona. ´´¿De dónde viniste?´´ - le preguntó. Y ella respondió: ´´Anduve con un comerciante por el mar y etc.´´. Entonces le preguntó ella: ´´¿De dónde viniste tú aquí?´´. Respondió él: ´´También por medio de un comerciante y etc.´´. Y se asentaron ambos ahí (no se halla el lenguaje con exactitud, pues a veces se la llama en masculino y a veces en femenino).

Tras haberse hurtado la hija del emperador del emperador, la emperadora sollozaba y batía su cabeza contra la pared por la pérdida de su hija, y consternaba en exceso al emperador diciéndole que era por su arrogancia que había perdido al muchacho aquel, y que ahora su hija se había perdido. Y decía: ´´¡Ella era toda nuestra suerte y prosperidad, y la perdimos! ¿Y qué me queda hoy?´´. Y ella lo consternaba en exceso. Obviamente él por sí, se acongojaba ya bastante por la pérdida de su hija, y en adición a eso le consternaba la emperadora enojándole mucho, y así se generaron disputas y enojos entre los dos. Y ella le hablaba con malas hablas, hasta que lo enojó en exceso, provocando que él mandara a exiliarla. Le aplicó jueces, que decretaron exiliarla, y ellos la exiliaron (lo que se llama ´´*par-shikt*´´). Luego mandó el emperador ir a la guerra y no la ganó, y echó la culpa a un *yedniral*¹³, acusándole que por haber echo tal y tal cosa había hecho perder la guerra, y por tanto lo exilió. Después volvió a mandar ir a la guerra sin ganarla, y exilió otros *yednirales* (o sea *par shikt*¹⁴), y así exilió unos cuantos *yednirales *más. Y los paisanos vieron que él hacía cosas extrañas – al principio había exiliado a la emperadora, y luego a los *yednirales* – y meditaron que podría ser al reves: que mandaran a llamar a la emperadora y que le exiliaran a él, y que rigiera la emperadora el país. Y así hicieron, que exiliaron al emperador, y restituyeron a la emperadora, y ella rigió el país. Y la emperadora pronto mandó a retraer el *bérguer *junto con su esposa la *berguerín*, y lo introdujo a sus *palatín*¹⁵. Y el emperador, quien se había exilado, fue y le pidió a quienes lo encaminaban que lo soltasen: ´´porque después de todo yo había sido vuestro emperador, y os hube beneficiado si duda. Gratificadme pues ahora, y dejadme ir, pues por supuesto que no volveré al país; de nada tenéis que temer. Soltadme y me marcharé, y al menos seré libre el resto de los días que me quedan a vivir´´. Y ellos lo soltaron, y fue yendo y andando. Entretanto pasaron unos cuantos años, y él iba yendo y andando hasta que llegó al mar. Y así mismo llevó el viento a la nave, y llegó él también al desierto aquel, hasta venir al lugar en donde se asentaban aquellos dos, o sea el muchacho hijo del *bérguer* y su hija la bella de semblante, la cual vestía vestimenta de varón como antes mencionado. Y no se reconocieron porque al emperador le habían abundado pelos, y porque ya habían pasado unos cuántos años. Y a ellos también, les habían abundado pelos. Y le preguntaron: ´´¿De dónde viniste aquí?´´. Les respondió: ´´Por medio de un comerciante y etc.´´. Y así mismo le respondieron ellos y etcétera. Entonces se asentaron todos estos juntos, y ellos comían y bebían. También tocaban instrumentos musicales, pues todos eran capaces de tocar, porque él era emperador, e igualmente ellos sabían tocar así mismo. Y el muchacho era el ´´*berye*´´¹⁶ de entre ellos, pues ya desde antes había estado ahí, y él les traía carne y comían, y además quemaban leña, lo cual era valioso más que el oro en la población. Y ese muchacho les evidenciaba como claro y evidente, que les convenía pasar ahí el resto de sus vidas tal como era la conveniencia de la población para los hombres del mundo - que les convenía asentarse allí y pasar ahí el resto de sus vidas. Le preguntaron: ´´¿Qué bienestar habías tenido, como para decir que aquí te conviene más?´´. Y entonces él les respondió contándoles lo que le había acaecido: que había sido hijo de un *bérguer *y etcétera, hasta llegar ahí. Y bien, ¿en qué le había servido ser hijo de *bérguer*, contando con todo bienestar? ¡Aquí también lo tenía! Así pues, les evidenció él que convenía pasar ahí el resto de sus vidas. Luego le preguntó el emperador: ´´¿Acaso oíste hablar del emperador aquel?´´. Y respondió que sí había oído hablar de él. Seguidamente le preguntó acerca de la bella de semblante; si había oído hablar de ella. Y él le respondió de igual forma: ´´Sí´´. Entonces empezó el muchacho a enfadarse y dijo: ´´¡Él es un asesino!´´ - es decir: aquel emperador del que habían hablado, pues no sabía que quien le estaba hablando era el mismísimo emperador. Y decía con enfado como quien le rechinan los dientes: ´´Él es un asesino´´. Entonces le preguntó (o sea que el emperador, quien aparentaba ser otra persona, le preguntó al muchacho): ´´¿Por qué razón es asesino?´´. Le respondió: ´´Es por su crueldad y arrogancia que yo he llegado aquí´´. Le preguntó: ´´¿Y cómo?´´. Y el muchacho, meditando que ahí no tenía de quién temer, le parló y le contó todo aquel suceso que le había acaecido (a lo que parece, inicialmente no le contó lo principal de lo ocurrido, solamente que era hijo de *bérguer*). Entonces le preguntó: ´´Si te viniera ese emperador, ¿acaso te vengarías de él?´´. Y él contestó: ´´No´´ - porque era misericorde - ´´Es más, le sustentaría como te sustento a ti´´. Pronto comenzó el emperador a gimotear y gemir, por lo mala y amarga que sería la ancianidad de ese emperador, pues había oído que su bella de semblante se había perdido, y que él se había exiliado. Y añadió el muchacho: ´´Por su crueldad y su soberbia se echó a perder a sí mismo y a su hija, y yo me exilé aquí. Todo es por su culpa´´. Luego volvió el emperador a preguntar al muchacho: ´´Si te viniera, ¿acaso te vengarías de él?´´. Y él contestó: ´´No. Es más, le sustentaría justo como te sustento a ti´´. Y entonces se dio el emperador a conocer ante él, declarándole que él mismo era el emperador, y todo lo que le había acaecido. Y el muchacho se echó sobre él, y lo abrazó y lo besó. Y ella, o sea la bella de semblante, que también estaba allí, solo aparentando ser varón, oyó todo esto que ellos se hablaban.

Y el muchacho solía ir cada día a hacerse señales en tres árboles, pues habían miles ahí, y él andaba a buscar el escrito en tres de aquellos árboles, señalándoselos para no tener que volver a buscar en ellos al día siguiente. Así tal vez encontraría el escrito aquel. Y cuando volvía de ahí, venía con los ojos llorosos, después de haber llorado al buscarlo sin haberlo encontrado. Le preguntaron ellos: ´´¿Qué buscas en esos árboles, de los que luego vuelves con los ojos llorosos?´´. Y él les contestó contándoles todo lo ocurrido: que la hija del emperador le había enviado tal escrito y que él lo había ocultado en esos árboles, y que entonces vino una tormenta y etcétera, y que ahora lo buscaba con esperanza de encontrarlo. Le dijeron: ´´Mañana cuando vayas a buscarlo, iremos nosotros también contigo, tal vez vayamos nosotros a encontrar ese escrito´´. Y así fue, que fueron ellos también con él, y que la hija del emperador encontró el escrito en un árbol. Y lo abrió, viendo que era su misma letra. Entonces pensó que si le contaría enseguida que era ella, en el momento que se quitara la vestimenta y volviera a su hermosura, volviendo a ser bella de semblante como antes - él podría caer y perecer, y quería que estuviera en cordura como es digno. Por lo tanto fue y le devolvió el escrito, diciéndole que lo había encontrado, y al instante él se desmalló, y luego lo revivieron y lo sanaron. Y hubo gran alegría entre ellos. Después dijo el muchacho: ´´¿Qué preciso yo del escrito? ¿Pues dónde la encontraré? Seguramente ahora ella se halla junto a algún rey, y bien, ¿qué preciso yo de ello? Pasaré aquí los días de mi vida´´. Y le retornó el escrito diciéndole: ´´He aquí el escrito, y ve tú a casarte con ella´´ - pues aparentaba ser varón como mencionado. Y ella quiso ir, y le pidió a él que también fuera con ella, pues en efecto la tomaría, y también a él daría una parte de aquel bien que obtendría. Es decir: que la hija del emperador, la cual aparentaba ser varón, le dijo al muchacho, el cual no sabía que ella misma era la bella de semblante aquella, que también fuera con él, y que en efecto se tomaría a la bella de semblante y además le beneficiaría a él (al muchacho). Y el muchacho, vio que él era un hombre sabio – o sea la hija del emperador de la cual hablamos en masculino – y que sin duda la obtendría y la tomaría, por lo que se animó a ir con él. Así pues, quedó el emperador solo, porque temía regresar a ese país. No obstante ella le pidió que viniera también, pues, dado que recudiría a tomar la bella de semblante, no tendría más de qué temer, porque regresaría la ventura, y a él también podría restituirle. Entonces fueron estos tres juntos, y arrendaron una nave, y llegaron al país en el que se hallaba la emperadora. Vinieron a aquella ciudad en la que ella estaba, y aparcaron la nave ahí. Y la hija del emperador meditó que si le comunicaría de inmediato a su madre que había venido, ella perecería. Por lo tanto, le mandó a decir que se hallaba un hombre que tenía información acerca de su hija. Entonces fue ella misma y le contó a la emperadora todo lo que había acaecido a su hija, y le contó todo lo ocurrido, y al final dijo: ´´Yo soy ella´´. Luego le informó que su esposo, el hijo del *bérguer*, también se hallaba ahí, mas dijo que no quería que se llevara nada a cabo sin que restituyeran a su padre el emperador a su puesto. Y a su madre eso no le complació en nada, porque se había afligido bastante por él, al haber sido el culpable de todo lo ocurrido. Sin embargo, debió cumplir con el deseo de su hija. Así pues quisieron retraerle, y lo buscaron sin encontrarlo. Y la hija le dijo que él también se hallaba ahí, y entonces aconteció la boda. Y la alegría fue plena. Y aceptaron el reino y la emperadora a esta pareja, y ellos reinaron con vigor (amén y amén).

El viejo emperador no gozó de grandeza tampoco después, porque todo había sido por su culpa. Y el *bérguer *gozó de harta grandeza, porque era el padre del emperador, que es quien cuenta.

Y al *matras *lo golpetearon en la cara y lo empujaron.

Acerca de *Lot *pone¹⁷: ´´Escápate al monte´´ - ese es el *bérguer* – y de él nace el *Mashiaj*, sea que llegue pronto en nuestros días amén.

En Egipto los israelitas tenían señales: ´´Os habré redimido´´¹⁸ - quien les articulara ese lenguaje era el redentor. Y esto resulta extraño, dado que todos los israelitas sabían de ello, y entonces, ¿cuál era la señal? Tal vez era que se había entregado a los ancianos solamente. Además, sobre el último redentor por supuesto que se hallan señales.

El *Mashiaj *formulará a los israelitas todo lo que hubo acaecido cada día a cada uno de ellos personalmente.

Tamar también perdió las señales, como citado en el *Midrash*¹⁹. También a ella (al haber sido sacada a quemarse) le vino el Samej-Mem y alejó de ella las señales, y luego vino *Gabriel *y se las acercó como dicho en el *Midrash*. Y de ella nace el *Mashiaj*, sea que llegue pronto en nuestros días amén.

Respecto a lo mencionado en este relato – acerca de que venía cada uno con un canto de pasión, y a algunos y a otros etcétera – se entiende que el significado es paralelamente igual: Muchos próceres efectúan lo que efectúan, y cada uno pronuncia cantos y lo demás, queriendo alcanzar el objeto anhelado. Y nadie obtiene la esencia del objeto verdadero con plenitud, menos quien es digno a ello. A algunos se les contesta por medio de un enviado, a otros desde detrás del muro, o que se les enseña el rostro y etcétera – como mencionado en el relato. No obstante al final, cuando fenecen, se les repone que todavía no hubieron hecho nada, como dicho en el relato en la respuesta final que respondía la bella de semblante (observe ahí) – hasta que llegue el líder indicado.

1 – Comerciante

2 – Sus billetes y cartas

3 – Guardias

4 – Se orientó al caminar

5 – Oficial

6 – Señor, ministro

7 – Mapa del mundo

8 – Hilos de hierro

9 – El ancla de la nave

10 – Marinero

11 – Marineros

12 – El ancla de la nave

13 – Oficial

14 – Expulsión

15 – Palacios

16 – Ágil y exitoso

17 – Génesis 19, 17

18 – Éxodo 3, 16

19 – Bereshit Raba, Parashá 85, 12. Y observe en *Likut MeAm Loez*.
