# El extravío de la hija del rey

De los Cuentos (Sipurei Maasiyot) de Rabí Najman de Breslev

מקור: https://rabenu.app/books/el-extravio-de-la-hija-del-rey/

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## El extravío de la hija del rey

Declaró y dijo (el Rebe): "Por el camino, contaba yo un relato que todo el que lo oía se despertaba a sentimientos de retorno a Dios. Y este es el relato:

Relato sobre un rey, que tenía seis hijos y una hija. Y aquella hija era muy apreciada por él, y la adoraba mucho, y se solía divertir mucho con ella. En cierto día, estando ellos juntos, se enfadó él con ella, y se le salieron de la boca las palabras : “Que el no bueno te lleve”!

Por la noche, se fue ella a su cuarto. Y por la mañana, no sabían dónde estaba. Y su padre el rey, se entristeció mucho, y fue a buscarla de un lugar a otro.

Se levantó el virrey, por ver al rey tan apenado, y pidió que le diesen un sirviente, un caballo y dinero para los gastos del camino - y se fue a buscarla. Y la buscaba excesivamente, durante tiempo muy enlargado, hasta que finalmente la encontró.

(Y ahora pasa a relatar como la encontró:)

Iba él caminando de lugar a lugar durante mucho tiempo; por los desiertos, por los campos y por los bosques, y la buscaba durante largo tiempo. Caminando por el desierto, vió un camino apartado por el lado, y se dijo a sí mismo: “Ya que estoy yendo tanto tiempo por el desierto, y todavía no la encontré, tomaré este sendero, tal vez llegue a un sitio habitado”. Y anduvo por aquel sendero durante tiempo enlargado.

Después, vió una fortaleza con muchas legiones de soldados a su alrededor. Y la fortaleza era hermosísima, perfeccionada, y las legiones estaban ordenadas espléndidamente alrededor suyo. Y él tenía temor que las legiones no le dejasen entrar. Y se dijo a sí mismo: “Iré e intentaré”. Y dejó el caballo, y se dirigió a la fortaleza. Y le dejaron ingresar y no lo retrasaron. E iba caminando de un cuarto a otro, sin que nadie se lo impidiera, hasta que llegó a un palacio, y vió al rey sentado ahí con su corona, y habían varias legiones de soldados ahí. Y varios músicos tocando sus instrumentos frente a él. Y había gracia y hermosura. Y no el rey ni nadie le preguntaron nada. Y vio que habían manjares y sabrosas comidas ahí. Y se acercó y comió, y fue a acostarse en un rincón para contemplar lo que estaba sucediendo.

Y vio que el rey ordenó traer a la reina. Y fueron a traerla, y había ahí un magno ruido y una magna alegría. Y los coros tocaban con entusiasmo y cantaban por la venida de la reina. Y la prepararon un trono y la asentaron con él. Y ella era aquella hija del rey. Y él [el virrey] la vio y la reconoció.

Luego, echó la reina un vistazo y vio a alguien acostado en el rincón, y lo reconoció. Y se levantó de su trono y fue allá, y le tocó, y le preguntó: “¿Tú me conoces?” Y le respondió: “Si, yo te conozco, tú eres la hija del rey que se extravió”.

Y le preguntó el virrey: “¿Cómo llegaste aquí?” Y ella respondió: “A causa de que a mi padre el rey le salieron de la boca las palabras -que el no bueno te lleve-, y este lugar es el no bueno”. Y él la contó que su padre estaba muy apenado, y que estaba buscándola muchos años.

Y le preguntó el virrey: “¿Cómo puedo sacarte de aquí?” Y dijo ella, que no podrás sacarme, solamente si eligirás un lugar y permanezcas en él durante un año entero, y todo ese año me extrañes y desees sacarme. Y en todo momento que estés disponible, estés extrañándome y pidiendo y anhelando sacarme, y hagas ayunos. Y en el último día del año ayunarás, y no dormirás. Y fue él e hizo así, y en el final del año en el último día ayunaba y no dormía, y se levantó y fue allí. Y vió un árbol, y sobre él crecían manzanas hermosísimas, y tuvo tremenda tentación, y comió. Y en el momento que comió la manzano cayó a dormir, y dormía durante muy largo tiempo. Y el sirviente intentaba despertarlo y no despertaba.

Después despertó y le preguntó al sirviente: “¿Dónde estoy en el mundo?” Y le relató todo lo sucedido (es decir el sirviente al virrey) y le dijo: “Has estado durmiendo durante muy largo tiempo, ya varios años, y yo me mantube de las frutas”. Y él se lamentaba mucho. Y fue allí y la encontró, y ella se lamentaba mucho frente a él, porque si hubieses venido en aquel día me hubieras sacado de aquí, y por un solo día perdiste todo. A pesar de esto, no comer es algo muy difícil, en particular durante el último día, ya que entonces se fortalece mucho el poder del mal (es decir, que le dijo la hija del rey que ahora facilitará el advertido, y no tendrá que evitar la comida, ya que no comer es algo muy difícil de hacer). Así pues, regresa a elegir un lugar, y permanece allí durante un año como te advertí, y en el último día podrás comer, solo que no duermas, y no bebas vino para que no te duermas. Pues lo principal es el sueño. Y fue e hizo así.

En el último día yendo él hacia allí, vió un manantial, y su apariencia era de color rojo, y su olor era olor de vino. Y le preguntó al sirviente: “¿Ves que esto es un manantial, y debe tener agua, pero su apariencia es rojiza, y su olor es de vino?”. Y fue y probó del manantial, y cayó y se durmió inmediatamente para muchos años, hasta setenta años. Y pasaban muchas legiones con todo su equipaje, y el sirviente se escondió por miedo a ellas. Luego iba un carruaje con sus vagones y ahí estaba la hija del rey. Y se detuvo a su lado, y bajó y se sentó junto a él, y lo reconoció. Y trataba mucho de despertarlo y no se despertaba. Y comenzó a quejarse por él, ya que tantos grandes esfuerzos y molestias ha tenido durante ya tantos años para sacarme, y por ese solo día en el que pudo haberme sacado lo perdió. Y lloraba ella mucho por eso, pues hay tanta pena por él y por mí, ya que tanto tiempo que estoy aquí y no logro salir. Después tomó un pañuelo de su cabeza, y escribió sobre él con sus lágrimas, y lo dejó al lado de él. Entonces se levantó y se sentó en su carruaje, y partió de ahí.

Despues él despertó, y preguntó al sirviente: “¿Dónde estoy en el mundo?”. Y le relató todo lo sucedido; que pasaron muchas legiones, y que estuvo aquí aquel carruaje, y que ella lloraba por él gritando que hay pena por él y por ella. Mientras tanto, echó un vistazo y vio el pañuelo que estaba colocado a su lado. Y preguntó: “¿De dónde es esto?”, y le respondió, que había ella escrito sobre él con sus lágrimas.

Y lo cogió y lo alzó frente al sol, y comenzó a ver las letras, y leyó lo que estaba escrito; toda su queja y su grito, y que ahora ya no estaba allí en la fortaleza, sino que busque un monte de oro con una fortaleza de perlas, allí me encontrarás. Y dejó a su sirviente y lo liberó, y se fue solo a buscarla.

Y la buscó durante muchos años. Y reflexionó con sí mismo, que seguramente en los lugares poblados no encontrará un monte de oro con una fortaleza de perlas, pues conocía bien el mapa del mundo, por lo tanto iré a los desiertos. Y la buscó en los desiertos durante muchos años.

Luego vio un hombre gigante, que es sobrehumano que sea tan gigante, con un árbol enorme, que en la ciudad no se encuentran árboles de semejante tamaño. Y le preguntó el gigante: - “¿Quién eres?”. Y respondió: Soy un humano. Y se sorprendió y dijo: “Ya hace tanto tiempo que estoy en el desierto, y jamás he visto aquí un ser humano”. Y le contó todo lo ocurrido, y que buscaba un monte de oro con una fortaleza de perlas. Y le dijo: “Claramente no existe eso en la realidad”. Y él lo rechazaba, y le dijo el gigante que le habían inducido la mente a una tontería, porque claramente no existe eso en la realidad. Y empezó a llorar (es decir, el virrey lloraba mucho y dijo:), claramente debe de existir en algún lugar. Y el gigante lo rechazaba, porque claramente le habían contado una tontería. Y él le dijo: (es decir el virrey) claramente que existe. Y le dijo el gigante al virrey: “En mi opinión es una tontería, pero debido al hecho de que insistes, he aquí que yo estoy en cargo de todos los animales - haré para tí y llamaré a todos los animales, ya que recorren toda la tierra, quizás uno de ellos sepa acerca del monte y la fortaleza que dices tú”. Y convocó a todos los animales, desde el más pequeño hasta el más grande - todas las especies de animales, y les preguntó, y todos le respondieron que no vieron nada. Y le dijo: “Acepta que te contaron una tontería, óyeme y vuelve atrás, ya que claramente no lo encontrarás, porque no existe en la realidad”. Y él insistió mucho, que necesariamente debía de existir.

Y le dijo el gigante: “Allí en el desierto está mi hermano, y está en cargo de todas las aves, quizás ellas sepan ya que vuelan alto en el aire, quizás vieron ellas un monte y fortaleza como dices tú. Vé a él y dile que yo te envié”.

Y fue y lo buscó durante muchos años, hasta que encontró nuevamente un gigante con un árbol enorme como el anterior. Y le preguntó también por su identidad y le respondió lo mismo como al anterior relatándole todo lo ocurrido, y que su hermano le había enviado a él. Y lo rechazó él también, porque claramente no existe eso en la realidad. E insistió él de nuevo. Y le dijo (este segundo gigante al virrey): “He aquí que yo estoy en cargo de todas las aves, las convocaré, quizás sepan ellas”. Y convocó a todas las aves y las preguntó de la más pequeña hasta la más grande, y respondieron todas que no sabían nada acerca de tal monte y fortaleza. Le dijo: “He aquí que claramente no se halla eso en el mundo. Óyeme y vuelve atrás, ya que claro está que no existe”. Y él (el virrey) insistió y dijo que sin duda existe en el mundo. Y le dijo (el segundo gigante al virrey): “Más adelante en el desierto se halla mi hermano, que está encargado de todos los vientos, y ellos recorren todo el mundo entero, quizás sepan ellos”.

Y fue buscando durante muchos años, hasta que encontró otro gigante como los anteriores con un enorme árbol también, y le preguntó también por su identidad y le relató él de nuevo a cerca de todo lo que le había ocurrido, y le rechazó del mismo modo e insistió él una vez más. Y le dijo (el tercer gigante al virrey), que convocará para él a todos los vientos para preguntarlos. Y los llamó, y vinieron todos los vientos, y les preguntó a todos, y no sabía nadie a cerca de tal monte y fortaleza. Y le dijo (el tercer gigante al virrey): “Has de notar que te han contado una tontería”. Y empezó a llorar mucho, y entonces dijo: “Yo sé que existe”.

Dicho eso, vio el gigante que venía un viento más. Y se enojó diciéndole: “¿Porqué te has retrasado con tu venida? Pues ordené que vengan todos los vientos, ¿y porqué no viniste tú con ellos?” Y contestó: “Me retrasé, a causa de que tuve que llevar una hija de un rey a un monte de oro con una fortaleza de perlas”. Y se alegró mucho (el virrey). Y preguntó el encargado a aquel viento: “¿Qué es valeroso allí? (es decir, qué cosas allí tienen valor e importancia)”, y le contestó, que allí todas las cosas tenían alto valor.

Y le dijo el encargado de los vientos al virrey: “Ya que tanto tiempo la estás buscando, y tantos esfuerzos hiciste, y tal vez ahora tengas cierto impedimento a causa de dinero, por todo eso te doy un instrumento, que cuando metas tu mano en él sacarás dinero de ahí”. Y ordenó a ese viento que lo llevase allí, y vino el fuerte viento y lo llevó hasta allí.

Y lo trajo hasta la puerta. Y habían legiones de soldados que no permitían entrar a la ciudad. Y puso su mano en el instrumento y sacó dinero y los sobornó, y entró a la ciudad. Y era una ciudad hermosa. Y fue a un dueño de bienes, y alquiló todo lo que necesitaba, pues había que permanecer ahí un tiempo, porque se necesita usar sabiduría e inteligencia para sacarla de ahí. Y cómo la sacó, no contó. Y al final la sacó. Amén. Sela.
