# La mosca y la araña

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Relato sobre un rey al cual le tocaron unas cuantas duras batallas y las venció, tomando muchos prisioneros (en medio de haber comenzado a contar este cuento, habló y dijo estas mismas palabras: "Decid que os contaré todo y así podréis entender). Y hacía el rey un gran festín todos los años en la misma fecha en la que había ganado la batalla, en el cual estaban presentes todos los ministros del reino, todos los ministros tal cual como es costumbre de los reyes, y ellos hacían bromas y chistes ahí. Se divertían riéndose de todas las naciones, de los ismaelitas y bien de todas las naciones, imitando los modales y las costumbres de cada una de ellas, exagerándolas de manera chistosa. Obviamente se burlaban también de Israel.

Y el rey ordenó que le trajeran el libro en donde estaban escritos los modales y las costumbres de cada nación y nación. Y en cada lugar donde abría el libro, veía escritos los modales y las costumbres de cierta nación, de la misma manera como los imitaban los imitadores que hacían las bromas, pues evidentemente ellos también habían mirado ese libro. Estando el rey leyendo el libro vio una araña deslizándose sobre su costado, es decir, sobre el borde de las hojas, y en el otro lado, había una mosca. Y la araña obviamente iba hacia la mosca, pero al estar deslizándose hacia ella vino un viento que levantó la hoja de la superficie del libro, sin poder la araña ir hacia la mosca. Así pues, volvió atrás, fingiendo astutamente que se volvía sin querer ir otra vez hacia la mosca, y la hoja volvió a su lugar. Entonces volvió la araña a ir hacia la mosca, y la hoja se levantó de nuevo sin dejárselo (o sea que la hoja volvió a levantarse, por sí misma, y no dejaba a la araña ir hacia la mosca), y ella volvió atrás. Así fue unas cuantas veces. Después volvió la araña a ir hacia la mosca andando y deslizándose hasta poner un pie sobre la hoja, y nuevamente se levantó esta por sí misma estando ya la araña un poco sobre su faz. Entonces la hoja se dejó caer, hasta quedar la araña debajo suyo, en el espacio que había entre las hojas. Y se deslizaba por ahí quedándose más y más abajo, hasta que no quedó nada de ella (y no os contaré qué pasó con la mosca).

Y el rey veía todo esto y se asombraba, comprendiendo que no sucedía por casualidad, sino porque algo se le estaba demostrando (y todos los ministros veían que el rey miraba y se asomraba). Y comenzó a pensar sobre ello - ¿de qué se trataba y por qué sucedía? Y se durmió sobre el libro y soñó que tenía una piedra preciosa en la mano (que se llama "dumit") y que estaba mirándola. Y salían de ella cantidades de personas, y él la arrojó de su mano. Es costumbre de los reyes que cuelgan su retrato sobre sí mismos y que sobre ese retrato cuelgan la corona, y bien aquellas personas que salían del dumit agarraron tal retrato y cortaron su cabeza, y después agarraron la corona y la arrojaron al barro (todo esto soñó). Y corrían hacia él para matarlo. Entonces se levantó una hoja de aquel libro sobre el cual estaba acostado, y lo defendió sin que pudieran ellos hacerle nada, y se fueron de él. Luego volvió la hoja a su lugar, y corrieron ellos de nuevo y volvió la hoja a levantarse, y así fue unas cuantas veces. Y el rey deseaba ver qué hoja lo estaba defendiendo, qué modales de cuál nación estaban escritos sobre ella, mas tenía miedo de mirar. Y empezó a gritar: "¡Socorro, socorro!". Eso lo oyeron todos los ministros que estaban sentados ahí, y lo querían despertar, pero no es apropiado despertarle al rey, por lo que golpeaban a su alrededor para que se despertara mas él no lo oía.

Mientras tanto le vino una gran montaña y le preguntó: "¿Por qué gritas tanto? Pues ya hace mucho tiempo que llevo durmiendo sin que me haya despertado nada de nada, mas tú me has despertado". Le dijo el rey: "¿Cómo no voy a gritar al estar ellos viniendo a matarme? Y esta hoja, me está defendiendo". Respondió la montaña: "Si esta hoja te está defendiendo, no has de temer de nada, pues a mi también me atacan muchos enemigos, y esta hoja me defiende a mi también. Ven que te mostraré".

Y le mostró que alrededor de la montaña habían cientos de miles de enemigos, que estaban haciendo festines y se regocijaban cantando y bailando con instrumentos musicales. Y tal alegría se debía, a que en uno de los grupos se le ocurría a alguien cómo trepar a la montaña - por eso se regozijaban con festines y cantos - y así era con cada grupo de ellos. No obstante, esta hoja de los mismos modales la cual te defiende, me defiende a mi también. Y en la cima de la montaña había una tabla sobre la que estaban escritos los modales de la hoja que la defendía y de cuál nación eran, solo que por ser la montaña alta no se podía leer lo que estaba escrito. Abajo había otra tabla, sobre la que estaba escrito que quien tenía todos los dientes, podía subir a la montaña. Y Hashem Bendito Sea hizo que creciera una hierba en el lugar donde se subía a la montaña, y a quien venía ahí, se le caían todos los dientes, sea que anduviera a pie, montado o en carreta con animales - se le caían todos los dientes. Y habían pilas de dientes como montañas tiradas ahí.

Después, aquellas personas (que habían salido del dumit) volvieron a colocar el retrato como había estado en el principio, y cogieron la corona y la lavaron, volviendo a colocarla en su lugar. Y el rey despertó. Inmediatamente miró la hoja que le había defendido, a ver de qué modales y de cuál nación era, y vio que en ella estaban escritos los modales de Israel, y empezó a mirarla de manera verdadera. Y comprendió la pura verdad. Y decidió, que sin duda sería un israelita, pero ¿qué se debía hacer para que todos retornaran hacia el bien y llevarlos a la verdad?

Y decidió que viajaría a buscar un sabio que le interpretara el sueño correctamente. Se llevó dos personas consigo y viajó hacia los alrededores del mundo, mas no como rey, sino que como una simple persona. Y viajaba de ciudad en ciudad y de país en país, preguntando dónde se encontraba un sabio que podría interpretar el sueño correctamente. Y le dijeron que en tal lugar se encontraba un sabio así. Y viajó ahí. Y vino ante el sabio, y le contó la verdad: que era rey y que había ganado batallas y todo lo que había pasado, pidiéndole que interpretara su sueño. Y él le contestó: "Yo mismo no lo puedo interpretar, pero hay un tiempo en cierto día de cierto mes, en el que recojo todas las especias del incienso (ketoret) y las junto en una mezcla. Entonces el que fuma este incienso piensa en su mente lo que quiere ver y saber, así sabiéndolo todo".

Y el rey decidió, que dado que había estado buscando tanto tiempo, esperaría hasta tal día de tal mes. Entonces le hizo el sabio lo que había dicho, dándole de fumar del incienso, y empezó a ver lo que le había sucedido incluso antes de nacer cuando estaba el alma en el universo superior. Y vio que su alma era llevada a través de todos los mundos, y que a su paso se anunciaba y preguntaba: "Aquel que tenga algo que decir en contra de este alma, que venga". Y no había nadie que tuviera algo que decir en su contra. De repente vino alguien corriendo y diciendo: "Señor del universo, ¡escucha mi plegaria! Si viene este alma al mundo, no tendré nada más que hacer, y bien ¿por qué me has creado?". Y ese era el Samej Mem (el ángel del mal), o sea que quien había gritado eso era el mismísimo Samej Mem. Y se le respondió: "Este alma sin duda ha de bajar al mundo. Y en cuanto a ti, pensarás en algún plan". Y se fue.

Y se siguió llevando el alma a través de los mundos, hasta traerla al tribunal de los cielos a que se juramentara para bajar al mundo. Y tal persona, todavía no apareció. Y se mandó un enviado a buscarla y vino, trayendo consigo un anciano que estaba encorvado como es común entre los ancianos, al cual ya conocía (o sea que el Baal Davar [el ángel del mal] conocía ya a este anciano encorvado), y se rió diciendo: "Ya he ideado un plan. Puede bajar al mundo". Y dejaron al alma bajar al mundo.

Y vio todo lo que le había pasado desde el principio hasta el fin: cómo se había hecho rey, las batallas que tuvo y etc. (Y tomó prisioneros, y entre ellos había una hermosa mujer, que tenía todos los tipos de gracia del mundo, solo que esa gracia no le era propia, sino que colgaba un dumit, y ese dumit tenía todos los tipos de gracia, por eso parecía que ella tenía todos los tipos de gracia. Y sobre aquella montaña no se puede subir, solo los sabios y los ricos y etc... y no contó nada más) Y hay mucho más de profundidad (La sección desde "y tomó prisioneros" hasta el final no fue escrita exactamente como él la contó).

"Salmo de David cuando huyó" etc. "Dios, ¡cuántos son mis enemigos! Muchos se levantan contra mi" etc. "Pero Tú Dios eres mi escudo, mi gloria y Aquel que levanta mi cabeza. Mi voz a Dios alzaré y me responderá Él desde Su santa montaña" - la montaña mencionada. "Yo me acosté y dormí" - como lo mencionado. "Desperté" etc. "No temeré de cientos de miles" etc. "Pues Tú has golpeado a todos mis enemigos en la mejilla, Tú rompiste los dientes de los malvados" - pues se les caían los dientes cuando querían subir a la montaña. "Sobre Tu pueblo está Tu bendición para siempre" (Salmos 3). Levántate y contempla estas maravillas: Si eres persona de espíritu, cargarás tu carne en tus dientes y tu espíritu pondrás en tus palmas. Quedarás tembloroso y atónito, erizarán los pelos de tu cabeza, y volverás a asombrarte de estas cosas las cuales se hallan en las altitudes de la sublimidad.

RELATO JET
